Arquitectura empresarial
Levantamiento de capacidades, mapa de aplicaciones y hoja de ruta priorizada bajo TOGAF y MAE.
Nadie tiene el mapa.
Una entidad con veinte años de sistemas aprobados uno a uno no tiene un plano: tiene un sedimento. Cada iniciativa nueva empieza con una excavación —qué hace este sistema, quién lo mantiene, qué se cae si lo apagamos— y esa excavación se paga en meses de comité.
La pregunta que hoy no se puede responder no es técnica. Es qué tenemos, qué cuesta sostenerlo y a qué parte del negocio sirve.
Cómo se levanta.
De abajo hacia arriba, y en este orden. Saltarse el primero es lo que produce inventarios que nadie usa.
- 01Capacidades, no sistemas — Se empieza por lo que la organización hace, no por lo que tiene instalado. Un mapa de aplicaciones sin capacidades detrás es un inventario, y un inventario no permite decidir.
- 02El mapa de aplicaciones — Qué sostiene cada capacidad, qué está duplicado, qué integración lleva años muerta y qué sigue encendido por costumbre.
- 03Brechas y coste de cerrarlas — Dónde el negocio necesita una capacidad que no tiene nada debajo, y qué vale ponerlo. Con cifras, no con adjetivos.
- 04Hoja de ruta priorizada — Ordenada por valor y por dependencia, no por antigüedad de la petición. Bajo TOGAF y, en el sector público colombiano, alineada al MAE.
Qué se lleva.
El mapa, la hoja de ruta y el criterio para seguir decidiendo sin nosotros. Una arquitectura que solo entiende quien la dibujó dura lo que dura el contrato.
